¿Auge o caída? Proyecciones para el Bitcoin en 2018

Al principio, hablar de bitcoins y blockchain era un tema casi exclusivo de jóvenes, de foros de desarrolladores que experimentaban con este nuevo espacio.

Básicamente una criptomoneda es un medio digital de intercambio que tuvo sus inicios hace casi 20 años, allá por 1998, cuando el empresario Wei Dai sugirió la creación de un nuevo tipo de dinero descentralizado, de tal forma que los bancos y los gobiernos de los países no pudieran intervenir en su operación.

Años más tarde, Satoshi Nakamoto, inspirado en la ideología de Wei Dai, se dio a la tarea de crear lo que hoy conocemos como bitcoin. A la fecha, nadie sabe si es una o varias personas, ni su rostro, sexo o edad.

Su teoría recae en la idea de que en el juego del dinero, no todos los participantes son honestos y se aprovechan de su posición en el sistema financiero para obtener grandes ganancias por manejar el dinero de las personas.

Su solución fue crear un sistema virtual con nuevas monedas y nuevas reglas, en el que no habría intermediarios y las personas pudieran tener control directo sobre su dinero.

La idea del bitcoin se lanzó apenas semanas después de la quiebra de Lehman Brothers, cuando casi todo el sistema estuvo a punto de colapsar. En ese momento se hicieron notorias las fallas del dinero fiduciario y la gente deseaba otra alternativa.

La primera criptomoneda que se creó fue el bitcoin, lanzado oficialmente el 3 de enero de 2009, la cual es una moneda encriptada y codificada.

Su oferta está basada en la compraventa, en el crecimiento de los usuarios antiguos, los nuevos y las transacciones que se hacen diariamente.

El origen del bitcoin

Cuando Nakamoto creó el bitcoin también creó lo que conocemos como blockchain o cadena de bloques: un libro contable que hace que bitcoin sea público.

Este sistema le dio el poder a cada individuo de crear su propio banco, sin pedirle a nadie autorización para usarlo.

Su fórmula de cadena de bloques fue tan revolucionaria que de inmediato atrajo la atención de los dinosaurios económicos de Wall Street y de los principales bancos del mundo.

Una transacción en bitcoins tarda menos de un segundo para que se vea reflejada en su “wallet”. Sin embargo, a pesar de que se vea reflejada, aún no está verificada y los fondos no están disponibles para su uso.

La transacción es verificada por los mineros, robots que, a través de fuerzas matemáticas y de cálculo:

  • Verifican y encriptan la operación y;
  • Comprueban que realmente se hayan enviado bitcoins.

Al sumar varias operaciones se forma un bloque, el cual será integrado a la cadena de bloques, un sistema prácticamente irrompible.

Ecosistema creciente

Desde la creación de la primera criptomoneda y hasta la fecha han surgido alrededor de 900 distintas monedas virtuales, con diferentes protocolos y características.

La de mayor relevancia y confiabilidad continúa siendo el bitcoin.

Un principio fundamental de su protocolo es que solo puede llegar a una cantidad máxima de 21 millones de monedas.

Actualmente ya circulan alrededor de 16 millones.

El valor del mercado pasó de US$ 12 billones (US$ 12.000 millones en términos castizos) que tenía hace aproximadamente un año, a más de US$ 100 billones (US$ 100.000 millones) hasta julio pasado: un incremento cercano al 870%.

Para darnos una idea de cómo se mueve este mercado, se podría decir que el bitcoin duplicó su valor en agosto pasado: de US$ 2.000 a US$ 4.000 en unas cuantas semanas.

Aceptación creciente

Esto ha ido cambiando poco a poco; al principio, hablar de bitcoins y blockchain era un tema casi exclusivo de jóvenes, de foros de desarrolladores que experimentaban con este nuevo espacio.

Esta nueva forma de intercambio fue muy bien recibida por los millennials: su mayor atractivo radicaba en que las operaciones y el monitoreo se puede realizar vía internet, incluso pueden realizar acciones desde sus dispositivos móviles.

Pero desde 2013, tras una serie de escándalos y ante la volatilidad de las criptomonedas, los bancos y gobiernos están diseñando ya una estrategia para participar.

Y es que los números sin duda son alentadores. A principios de este mes, el bitcoin se posicionó por encima de los US$ 7.000 por primera vez en su historia, tras septuplicar su valor desde que comenzó el año.

El bitcoin ha generado enormes ganancias en lo que va del año y ha duplicado su valor en las últimas siete semanas.

La semana pasada alcanzó un máximo de US$ 7.066,44 en la bolsa de Bitstamp de Luxemburgo.

Proceso de adopción

En México aún existen muy pocos establecimientos de compraventa y empresas que acepten bitcoins como forma de pago.

Sin embargo es cuestión de tiempo para que esto cambie.

En Estados Unidos cada día son más. Incluso existen organizaciones que pagan parte de su nómina en esta modalidad.

Los analistas han pronosticado que el bitcoin podría llegar hasta US$ 7.500 en 2018.

Hace unos años el bitcoin era una conversación de pasillo, hoy es una opción financiera sobre la que no podemos quedar fuera.

Fuente: CIOAL

Empresas con divisas propias: ¿Una idea descabellada o el futuro del papel moneda?

¿Podrías imaginarte una poderosa empresa como Apple o McDonald’s que, en vez de trabajar con tu moneda nacional, decidiera imprimir su propia divisa internacional para comprar en sus tiendas? ¿Muy descabellado? Pues, no tanto. De hecho deberías comenzar a hacerte la idea porque puede que ese sea el futuro del papel moneda.
Hace 1205 años el mundo decidió dar un giro a las antiguas prácticas comerciales que se tenían; con el fin de mejorarlas, se ideó la fabricación de un papel sumamente especial en el que se utilizaran los rostros de los héroes históricos y personajes (e inclusive, animales) más resaltantes de nuestros países y en honor a su historia se decidió que estos fuesen las figuras del dinero volante1 que hoy conocemos como papel moneda, el cual manejamos 24/7 en cada país. Esta tradición está arraigada a la idiosincrasia representando, en cierto modo, la cultura de un país pero a medida que pasa el tiempo y avanzamos en el ámbito digital con las criptomonedas o divisas digitales, el papel moneda como lo conocemos ha estado perdiendo su carácter distintivo-creativo que tuvo tanto auge en años previos.
A raíz de la problemática y con intenciones de reinventarse, algunas empresas han decidido crear sus propias monedas. Este es el caso de Burger King Rusia con la Whoppercoin, la cual sirve para los clásicos programas de fidelización con el cliente pero adaptado a la tecnología actual la cual consta de: 1 Whoppercoin por cada rublo gastado en uno de sus locales. Y cuando tenga 1.700 Whoppercoins, podrá cambiarlas por una Whopper sin coste extra; al ser una criptomoneda, la Whoppercoin puede ser transferida y usada de forma online para pasársela a un amigo, ahorrarla o incluso venderla a nuevos clientes. Sin embargo, a pesar de que es novedoso, el programa aún tiene aires de ser un sistema de recompensas para los clientes.
En Francia encontramos algo aún más innovador: Empresas con divisas propias que impriman sus propios billetes. Esta idea surgió de la mente de Jade Dalloul, un diseñador gráfico francés, quien tuvo curiosidad sobre cómo se verían los billetes si los produjeran las mismas empresas.
En cuanto al diseño, la parte delantera muestra el rostro de un personaje emblemático de la empresa mientras que la parte trasera incluye elementos alegóricos y representativos de la empresa, además de una cita o eslogan de la misma. Estos fueron los resultados: Larry Page y Sergey Brin, fundadores de Google; Ray Kroc, actual Jefe de McDonald’s; Bill Gates, fundador de Windows; Mark Zuckerberg fundador de Facebook; y Steve Jobs, fundador de Apple:

El diseñador francés es consciente de que la estética tradicional de los billetes está fuertemente relacionada con la riqueza de la cultura, la historia de los países y los personajes importantes que las escribieron pero también señala que los personajes que han trascendido lo inimaginable marcando hitos en la historia actual (como Steve Jobs y Mark Zuckerberg) se han convertido en los nuevos Darwin y Franklin de nuestra época, y ya que existen empresas y compañías con activos, nóminas y PIB más altos que los de muchos países pequeños ¿por qué no permitirles crear sus propias divisas?
Jade Dalloul está convencido de que la creación de una moneda-empresarial podría revolucionar completamente la manera en que obtenemos productos y los comercializamos; promoviendo también la unificación de los clientes a nivel internacional, porque sería una moneda que todos podrían adquirir. Así mismo espera que su idea pueda inspirar a otros a querer mejorarla para ejecutarla y hacer la moneda-empresarial la divisa del futuro.

Fuente de las imágenes: CNN / Autor: Jade Dalloul