Las 15 cosas que debes evitar al hacer un pitch

Estamos seguros que ya has leído una serie de consejos sobre lo que debes hacer a la hora de presentar tu pitch. Pero, ¿has leído sobre los errores más frecuentes? A continuación te dejamos con la lista de los 15 errores capitales según lo expuesto por el Gerente de Negocios de Wayra Chile, Claudio Barahona.

A continuación, los grandes errores a evitar al hacer un pitch.

  1. No tener un objetivo: Lo primero que tienes que hacer es identificar qué quieres. ¿Quieres levantar capital? ¿Quieres salir en algún programa de televisón? ¿Quieres convencer a un socio? Una vez que tengas esto claro, podrás armar un pitch que te ayude a cumplir tu objetivo.
  2. No contar una historia: Tu pitch debe ser igual que una buena historia. Tiene que tener una introducción cautivante, un climax que retenga y un desenlace emocionante.
  3. Hablar en un lenguaje poco claro: Las frases complejas llenas de conceptos abstractos no te hacen ver más inteligente, sólo confunden a las personas que te están escuchando. Lo único que logras es que ellos pierdan el interés en tu presentación.
  4. Ser demasiado técnico: Nos alegra saber que te encanta lo que haces y que tienes claro cómo funcionan las cosas. Lo que no nos gusta es escucharte hablar de los detalles más técnicos, cuando de verdad no los entendemos ni son el foco de la presentación.
  5. No hablar del negocio: Céntrate en lo que de verdad importa, el negocio. Demuéstrale al inversionista que vale la pena “poner plata” en tu negocio.
  6. No hablar de la competencia: Investiga el mercado, es muy poco probable que tu idea no exista en el mundo. Además, un inversionista se demorará menos de 4 minutos en encontrar si realmente tienes o no competencia y será muy mal visto si no la mencionas.
  7. Rellenar: Céntrate en lo importante. Cuando rellenas y tratas de “pintar” todo color de rosas se nota y no es atractivo.
  8. No respetar la regla 10/20/30: Prepara un máximo de 10 slides. Presenta en 20 minutos. Letra tamaño 30 (como mínimo). Nada más que decir.
  9. “Muerte por PowerPoint”: O aquel slide que tiene más texto que espacios en blanco. No deberías escribir TODO lo que vas a decir. La presentación la haces tú, no el PPT.
  10. El gráfico de la muerte: es muy probable que tengas incluso menos de 20 minutos para presentar, ¿de verdad vas a desaprovechar tiempo necesario en explicar un gráfico? Manten las cosas simples.
  11. No practicar: ¿Recuerdas cuando tenías que recitar un poema en enseñanza básica? Esto es lo mismo. Practica hasta que que recuerdes hasta la última coma. Lo más importante es que te sientas cómodo presentando y sólo lo vas a lograr si tienes claro lo que vas a decir. (Tip: Arma un guión y define el tiempo que te demoraras en explicar cada slide.)
  12. No estar listo para lo que sea: Puede que el pasa slide esté malo, o que se haya echado a perder el VGA. No importa lo que pase, tienes que estar preparado. No te decimos que tienes que andar con un bolso al estilo Mary Poppins, pero nunca está mal llevar repuestos, o saber ingeniártelas.
  13. No practicar el Q&A: Es poco probable que te topes con una pregunta que nunca te han hecho luego de terminar tu pitch, po eso practica las respuestas, para que sean completas y simples.
  14. No mostrar la oportunidad de negocio: No importará lo genial que sea tu idea, si no eres capaz de explicarle al inversionista cuál es el mercado y la posibilidad de que esto sea un éxito.
  15. Las mentiras del emprendedor: ¿Cuántas veces te has escuchado diciendo…?
    • “Un producto bueno se vende solo”.
    • “Apúrate, porque estamos cerrando la ronda de inversión”.
    • “Nadie está haciendo lo que nosotros hacemos”.
    • “La multinacional X con la que competimos es muy grande y lenta. Nosotros somos mejor”.

    Si dijiste algo así y tienes claro que no es cierto, adivina, el inversionista también lo sabe.

Como último consejo, te recomendamos que incluyas un slide que presente a los miembros de tu equipo. Recuerda que un gran proyecto lo hacen las personas que trabajan en él.

Fuente: Fayerwayer

El tiempo de los emprendedores

Para el emprendedor uno de los recursos fundamentales es el de la gestión de su tiempo, ya que literalmente el tiempo es oro. Al fin y al cabo cada vez que priorizamos una actividad por considerarla importante o urgente lo que realmente hacemos es aumentar el tiempo disponible para ella, reduciéndolo de las que son menos relevantes.

Gestionar correctamente nuestro tiempo significa ser capaces de llenarlo de las actividades que nos llevarán directamente a conseguir resultados. Por el contrario si llenamos nuestras horas de actividades que no nos acercan a nuestra meta, tendremos la sensación de pérdida de tiempo y no conseguiremos otra cosa que desmotivarnos.

El primer paso consiste en sentarse a reflexionar para identificar y priorizar las actividades importantes de las que no lo son. Como emprendedores esto cobra todavía mayor sentido ya que es muy común acompañar nuestra actividad profesional con un “sacrificio” de nuestro tiempo personal. Así, es habitual y más en los tiempos que corren, que el reto de emprender nos induzca a una actitud equivocada dedicando 10 o 12 horas al día a nuestro proyecto, como sí por ser nuestra empresa el tiempo propio redujera su valor.

No por dedicarle más horas nuestro negocio va a funcionar mejor, sino que las horas que dediquemos deben estar llenas de sentido y dirigirnos hacia el éxito.

Este sería un pequeño guión de los pasos que hay que realizar para gestionar adecuadamente el tiempo disponible.

  1. Tener muy claro el sentido de dirección. Cuáles son los objetivos prioritarios de mi actividad. Cómo voy a conseguir vender mi producto o servicio.
  2. Identificar las actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos. Desglosarlas en acciones concretas que debemos realizar para asegurarnos llegar al destino.
  3. Planificar en qué momentos del día vamos a realizar estas actividades que marcan nuestro éxito y realizarlas pase lo que pase, independientemente de las urgencias o interrupciones que se nos presenten. Planificar es uno de los puntos clave y sin embargo solemos dedicarle muy poco tiempo, porque nos quema pasar a la acción lo antes posible.
  4. Responsabilizarnos de nuestro tiempo durante la jornada laboral. Comprender que todo lo que hagamos y no hagamos con él marcará nuestro éxito o nuestro fracaso como emprendedor.
  5. Exigirnos a nosotros mismos trabajar por objetivos. Ponernos retos con plazos límite que cumplir.
  6. Identificar para eliminar o reducir las actividades a las que dedicamos parte de nuestro tiempo y que no nos dan valor: e-mails, teléfono, reuniones,…
  7. Establecer unos límites claros entre nuestro tiempo de trabajo y nuestro tiempo personal, de ocio y familiar. Ser conscientes de que no establecer unas rutinas de tiempo correctas no nos lleva a un mejor rendimiento si no a sacrificar las cosas que realmente nos permiten disfrutar de la vida.

La clave en el buen uso de nuestro tiempo al ser nuestros propios jefes se basa en la responsabilidad personal, en comprender que cada una de nuestras horas, minutos y segundos podemos emplearlas en actividades productivas que nos aporten beneficios o por el contrario, perderlas en actividades secundarias que no aportan un resultado tangible a nuestra empresa.

Fuente: Emprenderalia

¿Tienes madera de emprendedor? ¡Descúbrelo aquí!

Emprender es una actividad que ha tenido un repunte sustancial en los últimos años, esto puede deberse a que las últimas generaciones (Millennials y Generación Z), están empeñados en cambiar la manera de trabajar de generaciones pasadas como la Generación X o los Baby Boomers, donde en vez de pertenecer a una empresa y hacer carrera en la misma, se busca iniciar una empresa o negocio propio.

Muchos profesionales sueñan con iniciar su propia empresa y ser exitosos en ella. Están dispuestos a sacrificar su tiempo, a arriesgarse y salir de su zona de confort. Todos poseemos aptitudes que nos hacen capaces de realizar distintas actividades que pueden o no, llevarnos a un triunfo ineludible. Sin embargo, emprender no es simplemente creer que se puede iniciar un negocio o empresa desde cero. Para llevarlo a cabo, se requieren varias características y habilidades que permitan, desde el comienzo, un crecimiento y éxito continuo. Por eso, hoy queremos brindarte una lista preguntas que seguramente podrán ayudarte a reconocerte como emprendedor.

Ser emprendedor es estar cargado de una energía optimista. En tu mente solo debe caber la premisa del éxito y el aprendizaje. Creer en ti y en tus proyectos es lo que lidera tu autoestima. Entonces, ¿confías en tu potencial y en tus ideas?

Si quieres ser emprendedor, debes saber que la clave está en no rendirse. Un emprendedor no tiene en mente darse por vencido. La pasión por tus sueños es mayor que el miedo al fracaso ni a los obstáculos. ¿Cuál es tu clave para lograr el éxito? ¿Acaso es la persistencia?

Tu ímpetu debe llevarte a ver oportunidades en cualquier lugar. Recibir recompensa financiera por tu esfuerzo no lo es todo, piensas a futuro y trabajas por los frutos que recibirás luego. Tu mente solo sabe crear ideas, no se detiene, de todo lo que observas ves un punto de partida para comenzar a crecer. Si todos los demás ven ruinas y caos, tú debes ver fortuna y potencial. Entonces, ¿sabes reconocer las oportunidades?

Relacionarte con otros nunca ha sido un problema para ti. Te gusta expresar tus ideas y dar a conocer tu forma de ser, no temes al “qué dirán”. Ser sociable y expresivo te han llevado a construir relaciones de manera sencilla. ¿Acaso tienes las habilidades comunicacionales necesarias?

Un verdadero emprendedor sabe que el límite no es la edad. Si desde niño tenías la habilidad de crear, por ejemplo: montar un pequeño negocio en la escuela o ayudar a tus padres con sus trabajos; son actitudes que te perfilaron como un líder nato. ¿Desde cuándo emprendes tú?

Si todas tus respuestas fueron afirmativas: ¡Felicidades! Realmente tienes madera de un emprendedor. Si al contrario, tus respuestas fueron negativas, debes saber que el emprendedor se dedica a alcanzar la libertad, a ser independiente y relacionarse con personas que aporten a su futuro. Entonces, ¿qué esperas para poner tus habilidades y conocimientos a prueba? ¡Es tu hora!