¿Cómo será la gestión de talento en la era de los robots?

¿Cómo será la gestión de talento en la era de los robots?

Para Juan Lizárraga, director de ManpowerGroup Perú, la era de los robots marcará el enfoque de las áreas de recursos humanos.

Uno de los fenómenos que más atención genera en las grandes empresas, sobre todo entre las que están en el ámbito de la manufactura, es la progresiva automatización de los procesos de producción, donde máquinas, robots y softwares han comenzado a reemplazar a los trabajadores.

A medida que pasa el tiempo, este fenómeno, que parece no tener retroceso, se irá incrementando con el desarrollo de la tecnología, sobre todo en el campo de la inteligencia artificial,  generando diversos tipos de reacciones, como incertidumbre y temor y provocando, en un futuro no muy lejano, un nuevo motivo de tensión entre empleados y empleadores.

No se trata de una exageración. Según el reporte “The future of employment”, elaborado en el 2013 por dos profesores de la Universidad de Oxford —Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne—, para el año 2033 el 47% de empleos actualmente existentes en Estados Unidos estarán en situación de “alto riesgo”, porque probablemente su trabajado será ejecutado por máquinas.

En una primera fase, apunta el reporte, la mayoría de los trabajadores del sector transporte y logística serán reemplazados. Más tarde serán los administrativos y, en general, todos los empleados relacionados con el trabajo de oficina. Finalmente, le llegará su turno a los centros laborales vinculados a los procesos de fabricación y producción.

Para reflexionar sobre lo que será la interacción entre humanos y máquinas en las empresas, conversamos con Juan Lizárraga, director de ManpowerGroup Perú, quien ofrece luces sobre este sombrío escenario.

¿Cómo será un ambiente de oficina cuando los trabajadores interactúen con robots?
El verbo interactuar es el correcto. Lo que nosotros prevemos no es que el robot reemplace al ser humano, sino que haya una complementariedad. La gente imagina muchas veces a un humanoide o un androide caminando por las oficinas al lado de los humanos, pero esto ya ocurre, solo que de forma diferente. En la actualidad, tenemos softwares o máquinas que resuelven tareas repetitivas de los humanos. Ese es otro concepto clave: los robots solo van a asumir aquellas tareas mecánicas y repetitivas, pero la creación y la innovación será propiedad de los humanos.

¿Es correcto, como dice el estudio, que el 47% de los empleos estarán en “alto riesgo” por culpa de las máquinas inteligentes?
Hay varias predicciones con varias estadísticas y estimaciones que se están por confirmar. Nosotros estimamos que ese porcentaje no es muy alto. Nos remitimos al hecho de que solo las tareas repetitivas serán reemplazadas. Por otro lado, en el peor escenario (47%), otro fenómeno que se producirá es que se van a crear nuevas labores para los seres humanos. La tecnología y la era digital, si bien eliminarán algunas profesiones, también permitirán la aparición de nuevas carreras que ahora ni imaginamos.

¿Las oficinas de recursos humanos están listas para este escenario?
En el presente, frente a este futuro inmediato, las áreas de recursos humanos se están reconvirtiendo, para poder identificar capacidades y competencias de personas que deberán aprender a convivir con robots. Estas áreas deberán también poder descubrir ese talento dentro de sus organizaciones, para potenciar estas habilidades, implementando programas que faciliten y desarrollen estas competencias en las organizaciones.

¿Existen casos en el Perú que revelen que esta convivencia entre máquinas y personas ya se está produciendo?
Tenemos casos específicos. Dentro de las empresas de consumo masivo, una empresa del sector bebidas introdujo a su planta de producción, hace más o menos cuatro años, montacargas automatizados, que no requieren de conductor para desarrollar su trabajo de ingresar o sacar mercadería del almacén. En el sector de telecomunicaciones, conozco el caso de un call center donde parte de los trabajadores han sido reemplazados por un software.

¿Y cómo se está desarrollando la interacción en los centros laborales, entre los equipos que desarrollan estas innovaciones y tecnologías, y los trabajadores más tradicionales?
Hay un caso real, que es el de la banca, donde las empresas están liderando la transformación digital. Dentro de este sector, los equipos a cargo de las innovaciones están integrados por millennials. Ellos trabajan metodologías como el design thinking, donde se integra a un grupo de personas en un ambiente lúdico y suelto, sin una regla clara de vestimenta. Allí, los horarios son muy variables, las personas pueden intercambiar su labor con actividades de entretenimiento, no hay jerarquías y el cumplimiento de metas se mide a partir de la realización de objetivos.
En estos espacios las áreas de recursos humanos ponen énfasis en la integración de las generaciones, para que se aporte conocimiento de ida y vuelta, entre trabajadores millennials muy digitalizados y colaboradores de otras generaciones con menos roce con la tecnología. Las áreas de recursos humanos de estos lugares también están aplicando metodologías de design thinking para desarrollar nuevos procedimientos para adaptarse al cambio, teniendo como foco de preocupación a los millennials y los centennials (nativos digitales), que participan en estas sesiones para expresar sus necesidades y su visión, hasta traducir eso en actividades especificas.

¿Los robots y la inteligencia artificial provocarán finalmente grandes tasas de desempleo?
Parecen dos fenómenos aparentemente contradictorios. Por un lado, existe escasez de talento. Por otro lado, desempleo. En un mundo perfecto, cuando se produce escasez de talento es porque existe escasez de oferta, por lo tanto no hay desempleo. Pero ambos fenómenos conviven. Y ¿por qué? Porque cada día se demandan perfiles profesionales más innovadores, más especializados, más capacitados, con mejores competencias, tanto blandas como duras. Pero el talento no se actualiza al mismo nivel que la demanda, por lo que se produce desempleo.

Es decir, la tecnología, ¿ya está generando desempleo?
Sí, porque los profesionales, en general, no se actualizan a la velocidad que exige el desarrollo tecnológico. Con la llegada de los robots y la inteligencia artificial, eso se podría agravar.

Fuente: El Comercio

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