Producto Minimo Viable

¿Qué es el Producto Mínimo Viable?

Un profesor de emprendedurismo de la universidad solía tomar un cesto de basura y adoptar un aire místico para decirles a sus alumnos:

“Yo soy un brujo y puedo predecir si su idea de negocios será un éxito o un fracaso. El éxito se lee en las cenizas del dinero quemado, así que vamos a quemar su dinero en este cesto de basura. ¡Vamos! ¡Metan su dinero a la cesta! No importa cuánto dinero pongan, sólo importa que sea dinero.”

La lección del profesor era que el éxito –pero sobre todo el fracaso- deben de ser baratos: si tuviéramos delante de nosotros a este brujo, seguramente querríamos darle a quemar la menor cantidad de dinero posible para que adivinara el futuro de nuestro negocio.

Y esto es justamente lo que podemos conseguir con el Producto Mínimo Viable o MVP por sus siglas en inglés, ya que el MVP es la versión más sencilla de nuestro producto, realizada con la menor cantidad de recursos posible, y diseñada para darnos información acerca de la viabilidad y relevancia de nuestra propuesta.

Es un elemento fundamental de la metodología Lean Startup y es relativamente sencillo de producir.

RESOLVER UN PROBLEMA

El secreto de un buen negocio es que resuelve un problema que aqueja a las personas reales. Si nuestra idea de negocios no resuelve ningún problema o resuelve un problema que nadie tiene, estaremos en aprietos, así que lo primero es plantear nuestro MVP como una solución para un problema real de las personas reales.

La solución que planteemos puede ser tan sencilla como un prototipo mínimo o una landing page que anuncie el servicio que pretendemos ofrecer.

PENSAR EN LOS EARLY-ADOPTERS

Una de las claves para no cometer errores en el desarrollo de un MVP es considerar que el MVP no está pensado para el grueso de nuestros clientes potenciales. Si deseamos satisfacer a una clientela amplia, terminaremos desarrollando un MVP más robusto –y por lo tanto más caro- de lo que necesitamos.

Por el contrario, el MVP debe estar enfocado en los early-adopters y early-evangelists de nuestro producto, es decir, en aquellos usuarios visionarios que están dispuestos a probar productos de vanguardia y dar retroalimentación a proyectos con aún poco desarrollo.

CONSTRUIR-MEDIR-APRENDER

El MVP se trabaja en iteraciones del bucle construir-medir-aprender. Esto significa que no construiremos un solo MVP a lo largo del proceso de desarrollo de nuestra startup, y que tenemos que aprender cosas nuevas de cada versión del MVP que desarrollemos.

Por eso es importante que, al desarrollar nuestro MVP, nos planteemos cuál es la hipótesis que queremos probar con él, así como las métricas con las que vamos a medir el éxito de nuestro producto. Sólo esto nos permitirá obtener el aprendizaje necesario para avanzar hacia la siguiente iteración del MVP.

Si los resultados de nuestras métricas son favorables, sabremos que vamos en la dirección correcta y lo que nos convendrá será preservar y refinar la idea. En cambio, si los resultados de las métricas no pintan bien, entonces deberemos pivotar y cambiar el rumbo del proyecto.

No hay que tenerle miedo al aparente fracaso del pivoteo, recordemos que el propósito del MVP es justamente ése: aprender lo más posible de nuestros clientes potenciales con la menor cantidad de “dinero quemado”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s