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Albert Einstein y la sencillez de un genio

La auténtica genialidad suele habitar en personajes contemplativos y espirituales; y Albert Einstein fue un buen ejemplo de esta máxima. Este gran genio de la humanidad que cobró fama por sus teorías en el campo de la física y que llegó a ganar el Premio Nobel, se caracterizó por llevar una vida sencilla y apartada de toda ostentación.

¿Albert Einstein cimentó su vida en función de su ahora conocida Teoría de la Felicidad? Es probable, pero también es probable que ni siquiera fuera una regla estricta de vida sino una natural manera de ser.

¿Qué sabemos de la Teoría de la Felicidad de Albert Einstein?

Quizás el rasgo más publicitado de esta teoría sea que alcanzó un precio bastante elevado en una subasta y se subestime el elemento medular de la misma. ¿Es acaso más relevante el valor económico de esta teoría que su valor ético?

Se relata que en el año 1922, durante una gira por Japón para ofrecer sus conferencias, Albert Einstein quien se hospedaba en el Hotel Imperial Tokio, recibe un mensaje; el físico quiso dar una gratificación al botones y al percatarse de que no tenía dinero se le ocurrió recompensarlo con una sugerencia sobre cómo tener una vida feliz. Esta sencilla teoría comprende dos postulados:

  1. “Una vida tranquila y modesta trae más felicidad que la búsqueda del éxito combinado con inquietud constante”.
  2. “Donde hay voluntad, hay una manera”.

Según Meni Chadad, hrepresentante de la casa de subasta Winners’s Auctions and Exhibition con sede en Jerusalén, quizás ante el desconcierto del botones por este peculiar obsequio, Einstein le insinuó que estas anotaciones le serían de más provecho que una  simple moneda.

Esta Teoría de la Felicidad de Albert Einstein fue subastada 95 años más tarde alcanzando un record histórico para un documento, cotizándose en $ 1,56 millones.

Es claro según esta teoría, que para Albert Einstein, quien gozaba de mucho prestigio y había obtenido el Premio Nobel con su Teoría de la Relatividad; la sencillez y la tranquilidad aportaban mayor felicidad y bienestar en la vida que los afanes propios del éxito y la fama. En el segundo postulado de esta teoría Einstein expresa la importancia de ser constantes y perseverantes para lograr nuestros propósitos en la vida.

Ambos postulados reflejan la existencia misma de Einstein quien se dedicó con pasión a la construcción de conocimiento logrando con éxito dejar un legado en el campo de la física; y al mismo tiempo procuró conservar un estilo de vida sosegado y sencillo del cual la fama adquirida con su éxito pretendía apartarlo.

Los dos principios que sustentan la sencilla Teoría de la Felicidad de Albert Einstein pueden ser material para la reflexión sobre aquello que realmente nos motiva, nos impulsa, nos llega de gozo, nos brinda satisfacciones y nos permite ser felices.

Considerando los diferentes matices que se nos presenta en la vida, pudiéramos concluir que en su genialidad, Albert Einstein simplemente quiso hacernos comprender que la felicidad también es relativa.

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7 mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote

El ADN de nuestros ancestros nos ayudó a sobrevivir, pero aún sigue jugándonos malas pasadas.

Nuestros antepasados, desde los hombres prehistóricos hasta épocas más cercanas como la Edad Media, organizaban su existencia en torno a mitos y creencias no demostrables, o directamente falsas. Desde que el Sol giraba alrededor de la Tierra y nuestro planeta era el centro del Universo, hasta que puedes morir si la hechicera de la tribu te echa un mal de ojo.

¿Por qué creemos en los mitos? Tendemos a creer lo que mejor se ajusta a nuestro esquema mental o lo que nos hace sentir mejor (aunque sea falso). El mito y la posverdad usan una sencilla regla que es muy utilizada en política y en redes sociales: repite una mentira un millón de veces, y la gente acabará creyendo que es verdad.

Esta sencilla norma ha tumbado gobiernos, ha puesto a auténticos sirvergüenzas en el poder, y nos han hecho aceptar como verdaderos, mitos de la tecnología que son completamente falsos.

Puesto que ComputerHoy.com es una web tecnológica, dejaremos los políticos, los demagogos y los adivinos para otros medios, y nos centraremos en sacar a la luz siete mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote.

1. Si la señal tiene muchas barras, la conexión es rápida

Cuando la tablet, el portátil o el móvil se conectan a Internet de forma inalámbrica, o a una antena de telefonía, podemos ver en la parte superior de la pantalla unos iconos que nos informan de la calidad de la señal:

Asumimos que si el icono está lleno o muestra muchas barras, la conexión es buena y navegaremos a la máxima velocidad. Pero no siempre es así. Lo único que indican esos iconos es la fuerza de la señal. Si están llenos, es que la conexión con el router o la antena de telefonía es óptima. Pero eso no significa que la velocidad también lo sea. Si hay muchas personas conectadas a un mismo router al mismo tiempo, o la antena de telefonia tiene una sobrecarga de llamadas o conexiones (por ejemplo, en un concierto o una manifestación), no puede atender a todas a la vez, y aunque la fuerza de la señal sea óptima se producirán ralentizaciones y parones en la conexión.

2. Como más Megapíxeles tenga, mejor es la cámara

Cuando van a comprar un smartphone y examinan la cámara, muchas personas lo primero que miran es el número de Megapíxeles (MP) que tiene, y asumen que como mayor sea este número, mejor. Quizá esto tenía sentido hace 10 años, cuando las cámaras de los móviles eran muy básicas y lo que más afectaba a su calidad era la definición, pero ahora las cosas son muy distintas. Es otro mito tecnológico que hay que desterrar.

Los Megapixeles lo único que indican es la resolución de las fotos, es decir, el número de puntos (píxeles) que forman la imagen. Pero su utilidad depende del medio en donde vas a ver las fotos. Un Megapíxel son un millón de puntos, pero si vas a ver las fotos en la pantalla del móvil 1080p o en una tele o monitor 1080p, estas pantallas solo tienen 1920 x 1080 = 2.073.600 píxeles, así que con una cámara con resolución 3 MP ya es suficiente. Incluso un televisor con resolución 4K de última generación,”solo” tiene 3840 x 2160 = 8.294.400 píxeles, así que con una cámara de 9 MP ya cubres esa resolución. Solo las impresoras profesionales pueden sacar partido a una gran cantidad de MP, pero a un precio muy elevado.

Por otro lado, la resolución nos indica la definición de la imagen, pero en una cámara moderna eso no es un factor de calidad. Hasta los móviles más sencillos ya tienen cámaras de 8 MP. Hoy en día tiene mucha más importancia otros aspectos como la apertura de la lente (la cantidad de luz que captura), el estabilizador óptico, el autofoco a través de láser, la calidad del sensor, el tamaño de los píxeles que captura, la existencia de una doble cámara, y otros factores.

3. La navegación privada es 100% privada

Los navegadores comenzaron a incluir un Modo Privado o Modo Incógnito cuando crecieron las acusaciones de espionaje hacia las páginas web, y hacia los servicios propios asociados al navegador, como es el caso de Google.

Pero en la práctica, el Modo Privado es poco más que una operación de marketing. Lo único que hace es frenar algunas intromisiones de las webs y no guardar cookies ni el historial en el ordenador local. Es útil para evitar que te espien otras personas que usan el ordenador, o que las webs hagan un seguimiento a través de las cookies. Pero no oculta tu dirección IP (la dirección única que te identifica en Internet), así que tanto las webs que visitas, como tu proveedor de Internet que guarda todas las webs que visitas al menos un año, o las páginas y el software que espían deliberadamente, sabrán lo que haces en el Modo Privado.

Si quieres obtener verdadera privacidad debes contratar una Red Privada Virtual (VPN) de pago.

4. Los cargadores no oficiales estropean la batería

Los cargadores oficiales garantizan una correcta recarga, y es posible que lo hagan más rápido al ofrecer más carga o estar optimizados para un móvil en concreto. Pero un cargador de terceros de una marca de calidad funcionará perfectamente y no ofrecerá ningún problema. Otro tema diferente son los cargadores baratos sin marca, de baja calidad. Esos sí pueden sobrecargar la batería hasta el punto de hacerla explotar, como se ha visto en numerosas noticias y vídeos de Internet.

7 mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote

Si usas un cargador de terceros, asegúrate de que sus componentes son de calidad.

5. Con un imán puedes dañar un disco duro

Otro de los mitos tecnológicos más recurrentes es que un imán puede dañar un disco duro, un pendrive, y otros sistemas de almacenamiento.

La leyenda tiene un poso de verdad, porque así ocurría en los discos duros y PCs antiguos. El ordenador Colecom Adam se hizo tristemente famoso en los años 80 porque al encenderlo generaba una corriente magnética que a veces borraba los discos.

En la actualidad, los discos duros, pendrives, etc., incluyen una protección anti-magnéticaque protege contra los imanes. Si acercas un imán normal a un disco duro, no borrará su contenido. Solo si usas un imán muy potente, de origen industrial, y lo acercas directamente a la carcasa del disco, podría estropearse.

7 mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote

Ten en cuenta que los nuevos discos SSD no almacenan información de forma magnética, así que no pueden ser borrados por un imán.

6. La batería se tiene que descargar entera antes de recargar

Este es uno de los mitos tecnológicos más populares que aún siguen muy presentes en la actualidad, y que muchas personas se niegan a desterrar. Un poco por costumbre, y otro poco porque a ellos les enseñaron a cargar así la batería, y esa siempre ha sido la forma correcta.

El problema es que aprendimos a manejar baterías recargables con las pilas de los juguetes y los electrodomésticos, con las baterías de los coches, e incluso con las baterías de los primeros móviles. Estas baterías son de Niquel Metal Hidruro (Ni-MH) y de Niquel Cadmio (NiCad) y es, cierto, sufren el efecto memoria: si no las descargas por completo antes de cargarlas con el tiempo pierden su máxima capacidad.

Pero las baterías actuales de los móviles, tablets y otros dispositivos son de iones de Litio (Li-ion) y otras variantes, que no sufren este problema. Al contrario, tienen un número limitado de recargas completas, por eso conviene hacer recargas cortas, para que esa recarga completa se retrase.

Otro mito muy popular es que no hay que dejar el móvil o el portátil enchufado, porque estropea la batería. No es cierto. Las baterías modernas tienen un mecanismo que las desconecta por completo de la corriente cuando están cargadas al 100%. Si el dispositivo está enchufado no las afecta. Eso sí, no conviene recargar la batería mientras se usa, ya que se pone en marcha un ciclo de carga-descarga infinito, que si puede desgastar la batería.

El gran enemigo de las baterías modernas es el calor, que realmente limita la vida de las baterías. Por eso no es una buena idea recargar el móvil después de un uso intensivo, cuando está muy caliente, ni dejarlo al sol.

7. Los fabricantes ganan mucho dinero con los móviles de 800€

Otro mito tecnológico falso que no se ajusta a la realidad es el de los beneficios de los smartphones. La creencia popular dice que los smartphones de gama alta que valen 800 o 900€, hacen ganar mucho dinero a sus fabricantes. Una afirmación que no del todo cierta. Obviamente ganan dinero, sino Apple no sería una de las compañías más ricas del mundo, pero el margen es mucho más pequeño de lo que pensamos.

Tomemos, por ejemplo el iPhone X. En España tiene un precio de 1159€ el modelo de 64 GB, y 1329€ el de 256 GB. Según la empresa analista china iChunt, que tiene contacto directo con las fábricas chinas de componentes (donde se fabrican las piezas y se monta el iPhone X), fabricar un iPhone X de 64 GB cuesta 417 dólares (unos 400€). Eso da un margen de beneficios del 65% a Apple, pero la fabricación es solo el primer eslabón de la cadena. A esos 700€ de margen hay que quitar los gastos de componentes defectuosos y fallos de montaje (siempre hay un porcentaje de móviles que no pasan los controles de calidad), el coste del transporte a todo el mundo, la publicidad, los impuestos (que en el caso del IVA pueden llegar al 25%), el margen que se lleva las tiendas si no lo compras directamente a Apple… Los beneficios son mucho menores de lo que creemos.

Algo similar ocurre con sus rivales. Según la empresa IHS Market, fabricar un Samsung Galaxy 8 cuesta 283€, para un precio de salida de 809€. De nuevo, si añadimos coste de transporte, publicidad, impuestos, comisiones de las tiendas, el margen es mucho más pequeño de lo que parece.

Además hay que añadir otro gasto extra: las patentes. ¿Por qué crees que Microsoft y Google, tras vender Nokia y Motorola respectivamente, se quedaron con sus patentes? Estas compañías, y otras como Qualcomm, ganan cientos de millones de dólares provenientes de Apple, Samsung y otras, por las patentes de tecnologías telefónicas.

Otro dato significativo es que compañías como Samsung o Sony ganan más dinero vendiendo componentes a otros fabricantes, que con sus propios smartphones. Samsung gana 110 dólares por cada iPhone X vendido. 80 dólares provienen de la pantalla OLED del iPhone X que fabrica Samsung, pero también le proporciona memoria Flash NAND, y otros componentes.

Como ves, no hay que recurrir a la tradición, o a lo que hemos aprendido, cuando se trata de tecnología. En este campo hasta las verdades inmutables, cambian. ¡No hay que dar nada por sentado!

Fuente: ComputerHoy

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Steven Pinker y su defensa del progreso: La polémica detrás de su libro

Da igual qué métrica escojas: la salud, la esperanza de vida, la pobreza, la seguridad, la educación o los derechos humanos. Si es relevante para la calidad de vida, estará mejorando. La vida está mejorando. Esa es una de las dos ideas fundamentales de ‘Enlightenment Now: The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress’ el último libro de Steven Pinker, profesor de psicología de la Universidad de Harvard y uno de los intelectuales más influyentes de los últimos años.

La otra idea, la que da título al libro, es que “la causa de esa mejora son los ideales ilustrados“. Pinker hace un alegato a favor de la racionalidad científica y el liberalismo progresista que rescate la Ilustración como referente cultural para siglo XXI. Lamentablemente, lejos de un terreno que domina, los argumentos de Pinker dejan con ganas de más.

El mundo va a mejor: la batalla del optimismo racional

enlightenment now pinker

Frente a los análisis que dicen que el mundo va a peor, hay un grupo de intelectuales que han esgrimido una gran cantidad de datos para sostener que justamente lo contrario: que, pese a nuestros sesgos, el mundo no ha dejado de ir a mejor en los últimos 200 años. Hoy por hoy, con sus debates y polémicas, es algo bastante establecido y, en términos generales, podemos decir que es cierto.

Sin embargo, los optimistas racionales añaden una cuestión más: creen que hay argumentos racionales para pensar que las cosas seguirán así. Pinker dice que él es un ‘optirealista’, pero reconoce que el núcleo de sus ideas se solapan con el realismo racional. Y, de hecho, en los últimos años, Pinker ha sido uno de las voces más firmes de este movimiento.

Steven Pinker ha sido una de las voces más firmes del ‘optimismo racional’

En 2011, publicó ‘Los ángeles que llevamos dentro’ un extenso ensayo de más de mil páginas en su edición española en el que argumentaba a favor del progresivo declive de la violencia y sus implicaciones. Aunque la ambición del libro (que lo llevaba a lugares alejados de su especialidad) hizo que no fuera tan redondo como sus trabajos anteriores, la fuerza de sus argumentos inició uno de los debates más interesantes de lo que llevamos de siglo.

Aunque el debate con John Gray fue muy fructífero (y tiene ramificaciones que llegan hasta ‘Enlightenment Now’), fue el largo intercambio con Nassim Taleb (1 y 2) el que llenó decenas de páginas y diseccionó el futuro de la paz mundial.

Gates Pinker

‘Enlightenment Now’ es, en cierta forma, una continuación de ‘Los ángeles que llevamos dentro’. El mismo Pinker reconocía en una entrevista con Bill Gates (quien, por cierto, ha llegado a decir que “es su libro favorito de todos los tiempos”) que «la inspiración para escribir llegó […] cuando la gente empezó a escribirme desde disciplinas que solo conocía vagamente diciendo “realmente es mucho mejor de lo que si quiera habías imaginado“».

Más de 70 razones para creer que en el progreso

A los datos sobre el descenso de la violencia, Pinker ha sumado más de 70 gráficas que componen la parte más sólida del libro. Sin embargo, no está exento de problemas. Pinker no es experto en la inmensa mayoría de temas que expone y, aunque usa fuentes más que solventes, sufre para encajar los datos dentro de su narrativa.

guerra descenso Gráfico: Max Roser – Our World in Data.

La sensación constante es que su modelo de desarrollo es demasiado simple para dar cuenta de la complejidad del problema que trata de capturar. En el capítulo sobre desigualdad, se ve bastante claro: no le resulta nada fácil compatibilizar el aumento de la desigualdad en los países ricos y la reducción de la desigualdad entre países dentro de su relato general.

En otros capítulos, Pinker ignora los riesgos (o problemas) que ha conllevado el desarrollo económico y social. Esto se ve muy bien cuando habla sobre el medio ambiente. Sí, su defensa del ecomodernismo es sugestiva. Pero para él, el problema climático es una excepción, una preocupante nota al pie del progreso. No se trata de una consecuencia directa del mismo.

Creo que, con todas las salvaguardas, los datos de Pinker “cuentan una historia real”

Es posible que esté en lo cierto, pero no explica por qué deberíamos creerlo y despacha el asunto con un ataque muy duro contra los “verdes” de los que llega a decir que “capitalizan las intuiciones primitivas de esencialismo y contaminación de un público científicamente analfabeto”.

No obstante, y aunque podemos discutir muchos aspectos técnicos, creo que el trabajo de Pinker aquí es sólido y, sobre todo en el largo plazo, sus datos “cuentan una historia real”, por usar la expresión de David Wootton. Si este fuera el objetivo del libro, habría poco que reprocharle al profesor de Harvard. Pero no lo es: ‘Enlightenment Now’ quiere ser un alegato de cómo los valores ilustrados son el motor detrás de ese progreso científico y social. Y precisamente ahí es donde Pinker pierde fuerza.

‘Enlightenment Now’ falla precisamente donde “Los ángeles que llevábamos dentro” tenía más problemas: en los mecanismos causales que expliquen por qué ocurre todo esto. En ‘Ángeles’, había una serie de hipótesis auxiliares que (fueran más o menos discutibles) permitían explicar la disminución de la violencia. En este caso, parece que Pinker basa su argumentación en la coincidencia temporal entre la Ilustración y el desarrollo (en asociar los paises más desarrollados directamente con los valores ilustrados) para que esa relación parezca obvia. Y no, no tiene por qué ser evidente. Como señala Peter Harrison, “¿Cómo podemos saber que este desarrollo fue gracias a la Ilustración y no a pesar de ella?”

gráfico pinker

Como dicen algunos comentaristas: llama la atención que en un libro con una apuesta tan fuerte por la cuantificación, lo único que no se cuantifica es, precisamente, la Ilustración. Ante esto, lo que más llama la atención es que Pinker opta por una “idea de Ilustración” (entre las muchas que hay en la historiografía y la filosofía) sin tomarse la molestia en explicar por qué ‘su ilustración’ es la buena.

Eso complejo fenómeno llamado Ilustración

Delacroix libertad guiando al pueblo

Lamentablemente en ese terreno, los problemas no hacen sino crecer. Y es que como dice Tyler Cowen, este «no es un buen libro para entender la Ilustración». Pinker se construye una “Ilustración a medida” que para él consiste, fundamentalmente, en liberalismo progresista y empirismo. Todo lo que no encaja con esa visión es tachado de ‘contrailustrado’ o, sencillamente, de ‘irracional’.

En su defensa, podemos decir que no es algo solo afecte a Pinker, es una idea que ha ganado popularidad durante los últimos años en ciertos ámbitos ‘pro-ciencia’. Hay divulgadores científicos de reconocido prestigio que se autodenominan como ‘ilustrados’ en esta línea. Se trata de la reconstrucción retrospectiva de la Ilustración que reivindica lo que hoy nos parece bueno y descarta el resto.

Esta ‘Ilustración Pop’ niega dimensiones constitutivas de lo que fue realmente el movimiento ilustrado

El problema, como incide Pseudoerasmus, es que esta “visión pop” de la Ilustración (que la identifica con el liberalismo progresista y el empirismo) niega dimensiones constitutivas de la Ilustración que han sido discutidas por conservadores, liberales, católicos o izquierdistas durante siglos. Es una versión tan estilizada como simplista.

La Ilustración fue un fenómeno muy complejo y Pinker lo sabe. En un momento determinado habla de “cornucopia de ideas, algunas de ellas contradictorias”, sin embargo, sin solución de continuidad, pasa a tratarla como un “proyecto coherente” sin justificarlo. Pinker se adentra en el terreno de la ‘historia de las ideas’ y la ‘filosofía política’ para reivindicar ese proyecto ilustrado, sin embargo no es un terreno donde se mueva con facilidad.

Spinoza

Como señalan historiadores como Jonathan Israel, hubo muchas ilustraciones. Hubo una Ilustración moderada, como la que reivindica Pinker, pero también hubo una radical. U «filosóficamente, la “modernidad” concebida como un paquete abstracto de valores básicos — tolerancia, libertad personal, democracia, igualdad racial y sexual, libertad de expresión, emancipación sexual y el derecho universal al conocimiento e ‘ilustrase’ — deriva […] de la Ilustración Radical».

Esas dos caras de la Ilustración son inseparables, pero los nuevos ilustrados pasan de puntillas sobre eso problemas no existieran. Ni siquiera los refutan, no los ponen en cuestión. Es más, en ‘Enlightenment Now’, Pinker no reivindica la ‘ingeniería social’ popperiana, sino que compra la cosmovisión política de Burke (aunque no la antropológica, eso hay que reconocerlo). Y Edmund Burke no se trata de una figura del “conservadurismo ilustrado”, no. Es un peso pesado (y muy notable) de la contra-ilustración.

El Pinker que ya no existe

steven Pinker

Hay muchos temas más sobre los que podríamos hablar (sus interesantes opiniones sobre bioética, sus ideas juveniles sobre Nietzsche o su optimismo hacia el progresivo secularismo). Sin embargo, creo que con esto abordamos los puntos centrales de ‘Enlightenment Now’: un modelo de progreso demasiado sencillo y la reivindicación de una Ilustración que poco tiene que ver con la de hace dos siglos.

El tema central es que ‘Enlightenment Now’ no es un ensayo, sino un manifiesto político. Lo reconoce el propio Pinker. No será “ni de izquierdas ni de derechas”; será de “centro radical” si se quiere. Pero es profundamente político contra románticos, nietzschenianos, heideggerianos, existencialistas, teóricos críticos, posmodernistas, nacionalistas, verdes, teoconservadores, ateos moderados y muchos otros. Ese cambio de registro es lo que hace que el texto no este a la altura de las espectativas de trabajos anteriores.

Fuente: Xataka

 

 

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