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Cómete la Rana – Explicación para la metáfora de productividad

Comerse a la rana, de entrada suena algo raro y hasta desagradable, pero queremos explicarte un poco mejor de que trata esta metáfora, que, al digerirla puede ayudarte a afrontar con mayor grado de eficiencia las tareas más difíciles del día a día.

Mark Twain explica en su ensayo que lo primero que debemos hacer cada día al despertar es comernos una rana viva, es decir, afrontar de primera instancia y sin pensarlo demasiado el problema más grande, más difícil y el más proclive a procrastinar, de esta manera sabes que desde temprano has cumplido con tu tarea más dura y lo que vendrá a continuación será mucho más sencillo.

Es una excelente forma de ver la vida, especialmente para las personas que tienden a huir de situaciones tensas o que les pueden generar mucho estrés. De hecho, una vez que te has comido la rana, descubres que realmente no sabe tan mal.

¿Para qué nos comemos la rana?

Está más que comprobado que las personas más efectivas son las que desarrollan la costumbre de lanzarse directamente sobre las tareas pendientes más difíciles de solucionar. Desarrollar estrategias de acción de forma rápida, evitando crear demasiadas conjeturas es algo vital en la consolidación de resultados, especialmente en el ámbito organizacional.

Un problema muy común en las empresas actualmente es que exageran con la creatividad. Frente a un problema serio, se puede dedicar mucho tiempo y recursos humanos a trazar planes y sostener reuniones, que al final no alcanzan a concretar resultados, o por lo menos lo hacen a un costo demasiado alto y, generalmente, llegan algo tarde.

Al fortalecer el hábito de “comerse la rana” los líderes de equipos estarán condicionados para atacar de frente las situaciones más retadoras, asumiéndolas de forma rápida y eficaz, y además, dedicando la menor cantidad posible de recursos.

Y, ¿Cómo se come una rana viva?

No hay atajos ni caminos verdes:

No hay otra forma de comerse algo desagradable que realmente haciéndolo. Se trata de práctica y desarrollar la costumbre de atacar de primera y sin miramientos a la rana… y ¡comérsela de un solo bocado!

De nada sirve mirarla demasiado:

Sentarse frente a la rana no hará que cambie su sabor o que parezca más agradable. Cuanto más rápido sea atacado un problema, más rápido desaparecerá y menos recursos costará solucionarlo.

Comienza por la rana más fea:

Es posible que tengas más de una rana en tu plato, si es así, comete primero la más fea y más grande. Cuando afrontas primero el problema más difícil, los siguientes parecerán mucho más sencillos de lo que realmente son. Es cómo ejercitar un musculo.

Aprende a disfrutar de tu rana:

Con el tiempo, la costumbre puede hacer que desarrolles una adicción agradable a afrontar rápidamente las situaciones más desagradables. Fortalecer al costumbre de solucionar rápidamente situaciones complejas puede hacerte sentir mucho más productivo y capaz, lo que te llevará a escalar peldaños rápidamente en cualquier proyecto que decidas emprender.

Tags : Cómete la ranaGestiónmanagementProductividadtips