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Las nuevas variables en los mercados financieros hacen completamente inadmisible el viejo modelo de las empresas de tecnología. Nos referimos a las compañías unicornio, cuya visión empresarial no cuenta con el basamento teórico para aportar valor a la empresa.

En la actualidad, son los jóvenes emprendedores quienes acarrean la responsabilidad de crear proyectos multi-billonarios y de desarrollar las tecnologías de la próxima generación. Estas expectativas no son para nada alentadores; por el contrario, agregan una presión innecesaria a la fuerza de trabajo.

Si un plan de negocio o proyecto tecnológico no es capaz de generar millones y millones de dólares no significa que la idea o el programa sean malos y, mucho menos, que el individuo o grupo creador sea incompetente o inadecuado. Normalmente, las personas de negocios, especialmente los grandes inversionistas, tienden a olvidar que el principal capital de una empresa es su talento humano.

En cualquier tipo de negocio llega un momento donde hay que repensar los objetivos y rediseñar las estrategias, en el caso de las nuevas tecnologías, muchas personas encuentran útil cambiar su modelo de trabajo a partir de los 5 años.

Este proceso se conoce como El Gran Reset. Imagina que a la computadora le entró un virus y no hay nada manera de reparar el daño, salvo resetearla y comenzar de nuevo con la copia de respaldo. De igual forma, cuando se trabaja para una compañía o por cuenta propia habrá momentos en los que habrá que presionar el botón de Reset.

Este evento, aunque suene algo trágico, no tiene por qué ser negativo. De hecho, es una gran oportunidad para replantearse ideas, caminos y posibilidades. Se trata de conseguir ese nuevo modelo empresarial.

Algunos autores han propuesto como rol modelo a las cucarachas, por su capacidad de supervivencia; después de todo, tienen más de 300 millones de años poblando la Tierra. Sin embargo, por cuestiones de higiene y para mantenernos en la esfera de los unicornios, seleccionemos el caballo como el modelo a seguir dentro de las organizaciones tecnológicas.

Los caballos de trabajo son más prácticos… y reales

Los caballos de trabajo son seres listos, robustos, confiables, pacientes, amistosos, leales, fuertes y obedientes. A diferencia de los unicornios, los caballos ofrecen un valor real. Las criaturas mitológicas son muy bonitas, pero no generan resultados concretos.

En este sentido, es mejor buscar un modelo probado, capaz de realizar el trabajo y ofrecer soluciones reales a los problemas del día a día.

La magia y la mitología forman parte de la imaginación y la cultura del hombre, pero en el mundo real se necesitan personas con mucha disciplina, organización y una visión clara de hacia donde vamos para construir las empresas del mañana.

Las respuestas mágicas no existen y muchas compañías fallan precisamente porque no son capaces de reconocer el valor de su personal. Están muy ocupados creando unicornios, buscando unicornios o disfrazando a los caballos como unicornios. Sin darse cuenta de que, el cambio real y las oportunidades no se logran simplemente con una idea única, sino con millones de horas de trabajo dedicado y racional.

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