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Sin duda la respuesta es Sí.

Hace 20 o 25 años, durante el amanecer de la masificación en el uso de internet y otras herramientas digitales, lo que hoy conocemos como Transformación Digital aún era una opción, un camino alternativo que generaba polémica y por el que algunas empresas decidían arriesgarse, otras no. El resto es historia, y ha sido muy clara: La tecnología y el internet ya no son medios opcionales, son la sustancia medular de desarrollo en todos campos del mercado.

Ya no existen dudas al respecto, en un mundo completamente globalizado y manejado en casi su totalidad por canales de comunicación digitales, la única forma de prevalecer es cambiando, evolucionando en el uso de herramientas, prácticas y modos de pensamiento cada vez más innovadores.

Este fenómeno de cambio ha comenzado a llamarse ya de una manera: La Transformación Digital. Sin duda has escuchado o leído algo sobre ella recientemente, pero ¿sabes realmente de que se trata o cómo llevarla a cabo?

¿Qué es Transformación Digital?

Debido a su amplitud, puede resultar un poco inexacto darle una definición genérica al proceso de transformación digital, especialmente si tomas en cuenta que las dimensiones de cambio son completamente diferentes para cada persona u organización.

Sin embargo, en cualquier caso, la transformación digital se trata de generar cambios drásticos en todos los niveles necesarios de una organización para migrar la mayor cantidad de operaciones al mundo digital (mercadeo, servicio, control de calidad, finanzas y hasta el talento humano), con la intención adaptarlas al presente –y al futuro – a través de la adopción de nuevas prácticas, que en su mayoría, van a suplantar la forma tradicional de hacer las cosas.

La cuestión para muchos es que no saben muy bien por dónde empezar cuando se trata de digitalizar su empresa. El proceso de la transformación digital puede resultar algo confuso y también costoso para quien no tiene clara la forma de implementación.

Buenas Prácticas para implementar una transformación digital

Comunicación robusta:

Como todo proceso de cambio, la transformación digital puede suponer algo de resistencia en ciertos niveles de la operación. Muchos involucrados no estarán tan dispuestos a dar un giro drástico en la forma en como las cosas se hacen, es por ello que la explicación sobre los beneficios de la transformación digital debe ser clara y constante.

En los procesos de cambio hay mucho de “ensayo y error”, por lo tanto es mejor que los equipos estén preparados para enfrentar pequeñas derrotas antes de consolidar los nuevos procesos.

Cambio continuo:

La transformación digital no va a suponer un solo cambio, de hecho, es un proceso cíclico que no tiene final y lo mejor es entenderlo lo más rápido posible. Si no se está dispuesto a cambiar constantemente, entonces el estancamiento en prácticas obsoletas será cada vez más y más recurrente. El mercado avanza cada vez más rápido y está comprobado que solo tienen éxito las organizaciones que estimulan la inventiva y las practicas más innovadoras. Inclusive las grandes compañías de internet, con pocos años de existencia, ya han tenido que cambiar drásticamente la forma en que hacen las cosas.

Implementa planes piloto:

Como hemos mencionado, los procesos de cambio profundo son propensos a encontrarse con algo de resistencia –interna y externa- y como nuevas que son, también están propensas a arrojar resultados catastróficos. La implementación de nuevos protocolos de operación, canales de venta o estrategias de mercadeo debe hacerse de forma paulatina y con un plan piloto que ayude a monitorear los resultados y las áreas de mejora.

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