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El ADN de nuestros ancestros nos ayudó a sobrevivir, pero aún sigue jugándonos malas pasadas.

Nuestros antepasados, desde los hombres prehistóricos hasta épocas más cercanas como la Edad Media, organizaban su existencia en torno a mitos y creencias no demostrables, o directamente falsas. Desde que el Sol giraba alrededor de la Tierra y nuestro planeta era el centro del Universo, hasta que puedes morir si la hechicera de la tribu te echa un mal de ojo.

¿Por qué creemos en los mitos? Tendemos a creer lo que mejor se ajusta a nuestro esquema mental o lo que nos hace sentir mejor (aunque sea falso). El mito y la posverdad usan una sencilla regla que es muy utilizada en política y en redes sociales: repite una mentira un millón de veces, y la gente acabará creyendo que es verdad.

Esta sencilla norma ha tumbado gobiernos, ha puesto a auténticos sirvergüenzas en el poder, y nos han hecho aceptar como verdaderos, mitos de la tecnología que son completamente falsos.

Puesto que ComputerHoy.com es una web tecnológica, dejaremos los políticos, los demagogos y los adivinos para otros medios, y nos centraremos en sacar a la luz siete mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote.

1. Si la señal tiene muchas barras, la conexión es rápida

Cuando la tablet, el portátil o el móvil se conectan a Internet de forma inalámbrica, o a una antena de telefonía, podemos ver en la parte superior de la pantalla unos iconos que nos informan de la calidad de la señal:

Asumimos que si el icono está lleno o muestra muchas barras, la conexión es buena y navegaremos a la máxima velocidad. Pero no siempre es así. Lo único que indican esos iconos es la fuerza de la señal. Si están llenos, es que la conexión con el router o la antena de telefonía es óptima. Pero eso no significa que la velocidad también lo sea. Si hay muchas personas conectadas a un mismo router al mismo tiempo, o la antena de telefonia tiene una sobrecarga de llamadas o conexiones (por ejemplo, en un concierto o una manifestación), no puede atender a todas a la vez, y aunque la fuerza de la señal sea óptima se producirán ralentizaciones y parones en la conexión.

2. Como más Megapíxeles tenga, mejor es la cámara

Cuando van a comprar un smartphone y examinan la cámara, muchas personas lo primero que miran es el número de Megapíxeles (MP) que tiene, y asumen que como mayor sea este número, mejor. Quizá esto tenía sentido hace 10 años, cuando las cámaras de los móviles eran muy básicas y lo que más afectaba a su calidad era la definición, pero ahora las cosas son muy distintas. Es otro mito tecnológico que hay que desterrar.

Los Megapixeles lo único que indican es la resolución de las fotos, es decir, el número de puntos (píxeles) que forman la imagen. Pero su utilidad depende del medio en donde vas a ver las fotos. Un Megapíxel son un millón de puntos, pero si vas a ver las fotos en la pantalla del móvil 1080p o en una tele o monitor 1080p, estas pantallas solo tienen 1920 x 1080 = 2.073.600 píxeles, así que con una cámara con resolución 3 MP ya es suficiente. Incluso un televisor con resolución 4K de última generación,”solo” tiene 3840 x 2160 = 8.294.400 píxeles, así que con una cámara de 9 MP ya cubres esa resolución. Solo las impresoras profesionales pueden sacar partido a una gran cantidad de MP, pero a un precio muy elevado.

Por otro lado, la resolución nos indica la definición de la imagen, pero en una cámara moderna eso no es un factor de calidad. Hasta los móviles más sencillos ya tienen cámaras de 8 MP. Hoy en día tiene mucha más importancia otros aspectos como la apertura de la lente (la cantidad de luz que captura), el estabilizador óptico, el autofoco a través de láser, la calidad del sensor, el tamaño de los píxeles que captura, la existencia de una doble cámara, y otros factores.

3. La navegación privada es 100% privada

Los navegadores comenzaron a incluir un Modo Privado o Modo Incógnito cuando crecieron las acusaciones de espionaje hacia las páginas web, y hacia los servicios propios asociados al navegador, como es el caso de Google.

Pero en la práctica, el Modo Privado es poco más que una operación de marketing. Lo único que hace es frenar algunas intromisiones de las webs y no guardar cookies ni el historial en el ordenador local. Es útil para evitar que te espien otras personas que usan el ordenador, o que las webs hagan un seguimiento a través de las cookies. Pero no oculta tu dirección IP (la dirección única que te identifica en Internet), así que tanto las webs que visitas, como tu proveedor de Internet que guarda todas las webs que visitas al menos un año, o las páginas y el software que espían deliberadamente, sabrán lo que haces en el Modo Privado.

Si quieres obtener verdadera privacidad debes contratar una Red Privada Virtual (VPN) de pago.

4. Los cargadores no oficiales estropean la batería

Los cargadores oficiales garantizan una correcta recarga, y es posible que lo hagan más rápido al ofrecer más carga o estar optimizados para un móvil en concreto. Pero un cargador de terceros de una marca de calidad funcionará perfectamente y no ofrecerá ningún problema. Otro tema diferente son los cargadores baratos sin marca, de baja calidad. Esos sí pueden sobrecargar la batería hasta el punto de hacerla explotar, como se ha visto en numerosas noticias y vídeos de Internet.

7 mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote

Si usas un cargador de terceros, asegúrate de que sus componentes son de calidad.

5. Con un imán puedes dañar un disco duro

Otro de los mitos tecnológicos más recurrentes es que un imán puede dañar un disco duro, un pendrive, y otros sistemas de almacenamiento.

La leyenda tiene un poso de verdad, porque así ocurría en los discos duros y PCs antiguos. El ordenador Colecom Adam se hizo tristemente famoso en los años 80 porque al encenderlo generaba una corriente magnética que a veces borraba los discos.

En la actualidad, los discos duros, pendrives, etc., incluyen una protección anti-magnéticaque protege contra los imanes. Si acercas un imán normal a un disco duro, no borrará su contenido. Solo si usas un imán muy potente, de origen industrial, y lo acercas directamente a la carcasa del disco, podría estropearse.

7 mitos sobre la tecnología que no deberías seguir creyéndote

Ten en cuenta que los nuevos discos SSD no almacenan información de forma magnética, así que no pueden ser borrados por un imán.

6. La batería se tiene que descargar entera antes de recargar

Este es uno de los mitos tecnológicos más populares que aún siguen muy presentes en la actualidad, y que muchas personas se niegan a desterrar. Un poco por costumbre, y otro poco porque a ellos les enseñaron a cargar así la batería, y esa siempre ha sido la forma correcta.

El problema es que aprendimos a manejar baterías recargables con las pilas de los juguetes y los electrodomésticos, con las baterías de los coches, e incluso con las baterías de los primeros móviles. Estas baterías son de Niquel Metal Hidruro (Ni-MH) y de Niquel Cadmio (NiCad) y es, cierto, sufren el efecto memoria: si no las descargas por completo antes de cargarlas con el tiempo pierden su máxima capacidad.

Pero las baterías actuales de los móviles, tablets y otros dispositivos son de iones de Litio (Li-ion) y otras variantes, que no sufren este problema. Al contrario, tienen un número limitado de recargas completas, por eso conviene hacer recargas cortas, para que esa recarga completa se retrase.

Otro mito muy popular es que no hay que dejar el móvil o el portátil enchufado, porque estropea la batería. No es cierto. Las baterías modernas tienen un mecanismo que las desconecta por completo de la corriente cuando están cargadas al 100%. Si el dispositivo está enchufado no las afecta. Eso sí, no conviene recargar la batería mientras se usa, ya que se pone en marcha un ciclo de carga-descarga infinito, que si puede desgastar la batería.

El gran enemigo de las baterías modernas es el calor, que realmente limita la vida de las baterías. Por eso no es una buena idea recargar el móvil después de un uso intensivo, cuando está muy caliente, ni dejarlo al sol.

7. Los fabricantes ganan mucho dinero con los móviles de 800€

Otro mito tecnológico falso que no se ajusta a la realidad es el de los beneficios de los smartphones. La creencia popular dice que los smartphones de gama alta que valen 800 o 900€, hacen ganar mucho dinero a sus fabricantes. Una afirmación que no del todo cierta. Obviamente ganan dinero, sino Apple no sería una de las compañías más ricas del mundo, pero el margen es mucho más pequeño de lo que pensamos.

Tomemos, por ejemplo el iPhone X. En España tiene un precio de 1159€ el modelo de 64 GB, y 1329€ el de 256 GB. Según la empresa analista china iChunt, que tiene contacto directo con las fábricas chinas de componentes (donde se fabrican las piezas y se monta el iPhone X), fabricar un iPhone X de 64 GB cuesta 417 dólares (unos 400€). Eso da un margen de beneficios del 65% a Apple, pero la fabricación es solo el primer eslabón de la cadena. A esos 700€ de margen hay que quitar los gastos de componentes defectuosos y fallos de montaje (siempre hay un porcentaje de móviles que no pasan los controles de calidad), el coste del transporte a todo el mundo, la publicidad, los impuestos (que en el caso del IVA pueden llegar al 25%), el margen que se lleva las tiendas si no lo compras directamente a Apple… Los beneficios son mucho menores de lo que creemos.

Algo similar ocurre con sus rivales. Según la empresa IHS Market, fabricar un Samsung Galaxy 8 cuesta 283€, para un precio de salida de 809€. De nuevo, si añadimos coste de transporte, publicidad, impuestos, comisiones de las tiendas, el margen es mucho más pequeño de lo que parece.

Además hay que añadir otro gasto extra: las patentes. ¿Por qué crees que Microsoft y Google, tras vender Nokia y Motorola respectivamente, se quedaron con sus patentes? Estas compañías, y otras como Qualcomm, ganan cientos de millones de dólares provenientes de Apple, Samsung y otras, por las patentes de tecnologías telefónicas.

Otro dato significativo es que compañías como Samsung o Sony ganan más dinero vendiendo componentes a otros fabricantes, que con sus propios smartphones. Samsung gana 110 dólares por cada iPhone X vendido. 80 dólares provienen de la pantalla OLED del iPhone X que fabrica Samsung, pero también le proporciona memoria Flash NAND, y otros componentes.

Como ves, no hay que recurrir a la tradición, o a lo que hemos aprendido, cuando se trata de tecnología. En este campo hasta las verdades inmutables, cambian. ¡No hay que dar nada por sentado!

Fuente: ComputerHoy

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