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Si eres un joven emprendedor del nuevo milenio, entonces seguramente has escuchado de los productos con valor mínimo viable o, al menos, has leído en algún lugar sobre los MVP, como también se les conoce por sus siglas en inglés.

Usar los productos de valor mínimo viable puede convertirse en la estrategia de mercadeo perfecta para emprendimientos pequeños, medianos y grandes durante sus primeras etapas, ya que esto se traduce en una manera de conseguir retroalimentación del mercado con respecto a un nuevo producto, sin necesidad de invertir grandes cantidades de dinero en su fabricación.

¿Qué son los productos mínimos viables?

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Los MVP son conejillos de indias en el mundo del mercadeo, funcionan muy bien para emprendimientos en etapas tempranas, especialmente para negocios y productos digitales, como info-productos o cursos de formación en línea.

Los MVP se lanzan al mercado en la fase de prueba inicial y su objetivo es validar la idea general de un producto al ser sometido a la retroalimentación de un público consumidor que se debe de seleccionar con muchísimo cuidado.

Lanzar un producto con valor mínimo viable quiere decir que se diseñará un producto invirtiendo la mínima cantidad de dinero necesaria para hacerlo simplemente vendible sin mayor riesgo de pérdidas.

Al consumirlo, el público validará su factibilidad para el mercado y sus recomendaciones y criticas te pueden dar a ti, como ofertante del producto o servicio, las pistas necesarias para orientar el resto de la inversión en el diseño producto, es decir, sabrás con mayor certeza en que aspectos vale la pena inyectar más capital para optimizar el ROI.

Los MVP te permiten pasar la fase de lo invertible sin afectar los cimientos de tu compañía. En la mayoría de los casos, si necesitas un inversor o un socio capitalista, este te pedirá que ya hayas superado la fase de ensayo y error sobre tu producto y que hayas corregido las fallas de producción inicial en virtud de las preferencias de tu público objetivo. El MVP es la mejor forma de ensayar, equivocarse y rediseñar a muy bajo costo.

Para hallar tu producto de valor mínimo debes encontrar un punto de convergencia muy pequeño que existe entre los productos de calidad genérica y los productos ofertados en el mercado por compañías más antiguas y mejor financiadas que tú.

Lanzar ese artículo “neutro” hará que sea el mismo público que analice el producto y te de pistas para orientar el valor agregado de tu producto, que es básicamente lo que te otorga tu identidad como ofertante y te ayuda a destacar sobre otros cientos de competidores en el mercado.

La ventaja principal de  usar un MVP como conejillo de indias es que puedes confeccionar y perfeccionar tu propuesta de valor ceñida completamente a las preferencias de tus consumidores potenciales.

Por otro lado, usar productos mínimos viables puede convertirse sin duda en la mejor manera de estrechar tu relación con tus consumidores más fieles. Puedes llegar a ellos y hacerles saber lo importante que su retroalimentación es para ti, y que su opinión te permite crear productos de mejor calidad, diseñados pensando especialmente en sus necesidades y preferencias.

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